Las empresas no son sistemas perfectos ni cerrados, y como tal, todas tienen alguna probabilidad de fallar y de quebrar. Ninguna puede decirse libre de riesgos, puesto que en el mundo existen innumerables motivos por los cuales pueden endeudarse más de la cuenta o derechamente quebrar: un accidente catastrófico; verse en la obligación de cerrar por mucho tiempo; o malas inversiones pueden conducir al negocio a la quiebra.
Por suerte, las empresas están protegidas por el derecho concursal, también conocido como el concursos de acreedores.
Si bien, el concurso puede parecer que es de mucha utilidad en cancelar deudas, por ejemplo, y la libertad para poder comenzar un nuevo negocio, la verdad es que no siempre es el caso. De hecho, entre las fases de un concursos de acreedores se encuentra el que se establecerán las responsabilidades del caso a caso, ya que también se protegerán los derechos de los acreedores a solicitar el pago de su parte de la deuda.
Un concurso de acreedores queda generalmente cerrado de dos formas:
Si bien estos son los dos caminos más transitados cuando se trata del cierre de un concurso de acreedores, la verdad es que existe un tercero, que puede ser posterior a la sentencia del juez y donde los acreedores tienen protagonismo. Esto quiere decir que se reabre el concurso.
La reapertura puede ocurrir por una serie de factores que, como fue mencionado anteriormente, los acreedores deben presentar ante el juez mediante una notificación que podrá abrir una investigación de la empresa.
En el caso en que se haya acordado un convenio de pagos, los acreedores podrán solicitarlo cuando se acredite que existen activos que hayan sido ocultados, incluyendo bienes, ingresos y derechos.
Otros motivos por los cuales los acreedores pueden presentar sus denuncias ante el juez son la falta de la obligación en los pagos, o que mejorase la situación económica del deudor, de forma tal que pudiera volver a pagar sus deudas de manera íntegra. Esto último es considerando que la situación económica debe mejorar de forma sustancial para que ocurra.
Para finalizar, cuando se trata del concursos de acreedores, lo más recomendable para cualquier parte involucrada será buscar asesoría con abogados especialistas en concurso de acreedores. Ellos serán quienes, a través de sus investigaciones, determinar si se cumple algún requisito por el cual los acreedores podrán hacer uso de su derecho a reclamar las deudas que se les deban.